Gran Vía
2005-03-16 @ 19:27
Bueno, pues va
Uf, os podéis imaginar. El caso es que lo he hecho. Me he puesto en plan no pensar y dejarme llevar por la inercia de la corriente y de la marea y de los acontecimientos y del madroño bendito y alehop, de repente me encuentro en un subterráneo baqueteante pensando en cómo coño habrá llegado hasta aquí esta chica piel canela, o ese señor de bronce...o...yo mismo.
Madrid, Madrid, Madrid.
Ayer mirando los edificios esos tan grandes me decía que aún no, aún no pertenezco aquí. Y me da vértigo la intuición de que jamás llegaré a hacerlo.
Ya, ya sé que no llevo ni dos semanas, pero sospecho que he perdido por mucho tiempo la confortable sensación de...tener donde...caerme muerto. Echo de menos a mis amigos de toda la vida, a mis compañeros de trabajo, a mi familia...y me da rabia saber que para mis sobrinos voy a ser sólo el señor ese, que dice que es hermano de papá.
Tengo que hacerme rico para comprarles muchos juguetes.
Mi vida social de repente se ha expandido a una galaxia de proporciones cósmicas, en la que floto, colega.
Es curioso, pero aquí me he dado de bruces o de morros o una costalada directamente con lo que son las diferencias de clase. La culpa es un poco de estos amiguitos míos capitalinos que a veces no pueden ser más insoportablemente snobs. Está muy bien que sean listos, e ingeniosos, y modernos en el mejor sentido de la palabra.
Pero soltar todo el rato brillanteces es un dolor.
Sin ir más lejos ayer alguien -a quien yo quiero bien- perpetró al referirse a un diseñador de esos del diseño humano: “me gusta que me de pereza”.
¿Qué?
Ante cosas como esa yo no puedo sino aferrarme fuerte a mi vena gandalla, a mis principios berracos, a esa burramia ética y estética que pienso portar como estandarte de mis días en Capital, tonecho frente al mundo.
Tengo que controlarme, o acabaré haciendo de mí un ser del género Oso, que manda cojones encima es lo que se lleva.
Es que además estoy comiendo fatal. Con lo que me gustaba a mí hacer chin chin en mi casita con Anne Igartiburu (aimissyou aunque hayas sido de la ETA Anne, y un saludo para Corazón Maduro). Ahora todo es despropósito culinario de comer fuera, tarde y mal....menos el Indio al que fuimos a cenar el lunes, que yo ya me he hecho ultrafan de la comida de los discípulos de Ghandi, pailanciño de mín que nunca tal víu.
Propósitos: leer en el metro, darme de alta en el gimnasio rollo Madrid you know, internautear lo mínimo, follar selecto. Follar. Escuchar mucha música, trabajar, trabajar. Tener paciencia, aprender a hablar. Divertirme, controlar los afters, acordarme mucho de lo que dejo atrás, a quien dejo, y quererlos mucho.
Ser un poco ñoño, va...
Hay muchas más cosas que no sé si me cabrán aquí, o si me acordaré o siquiera si me atreveré a confesarlas. Sólo espero que me pasen cosas buenas. Quiero caminar por el sol de primavera con los cascos y media sonrisa. Manos en los bolsillos. Satisfecho.
Es lo mío.
Muchos besos a todos, de verdad.