El sol del Membrillo
2004-08-31 @ 15:33
Ya estoy.
Se han acabado los días de bartolismo humano: dormir - playa - comer - pasear - ingerir litros y litros de ginebra con seven up (que es por si no lo saben la bebida del verano, que entra como el agua de Lourdes) y estoy hecho un fistro.
Hoy me he levantado a las siete y pico de la mañana. Y si no se lo creen que venga Marx y lo vea.
Es que mi última semana de vacaciones la he dedicado a dejarme. Me he dejado en todos los sentidos: físico, espiritual, sentimental. Yo, que me había quedado hecho un querubín autosuficiente.
Y de las semanas anteriores ya ni me acuerdo, porque el boikot sufrido por las borrascas del atlántico ha dejado merma en mis recuerdos, convirtiendo dos semanas de asueto en dos cetrinos suspiros.
Pero también he dejado que me quieran. Evoco, aquí y ahora, el recuerdo de D y E, que han estado en mi casa durante la última semana, cuidándome como si yo fuese un pobre huerfanito. Yo no sé cuánto se puede querer a las personas, pero he recibido ondonadas de cariño que yo he tratado de devolver a base de muchas cosquillas. Eso está muy bien, ¿a que si?.
También he disfrutado mucho de la compañía de C, I, P...esas galaicas amazonas que transitan de niña a mujer-mujer y a ver quién es el guapo al que no le alegran un verano. Mención especial para la fascinante y aparentemente ingenua S, a quien desde aquí y ahora proclamo como mi amor secreto protagonista de un What If rollo realidades paralelas, que qué ocurriría conmigo de no estar dotado de estos poderes mutantes que han hecho de mi un Marvel Man atravesao.
![]() |
Claro que todo el mundo (o al menos gran parte de Occidente) ya se ha vuelto a Madrid, y ya me tienen ustedes otra vez aquí desenmadejando la madeja con la que hacerme el chal de invierno, ese que me convertirá en un...capullo.
Y para muestra un botón de algo que me pasó hace unos días y que pongo aqui porque me da mucha rabia y necesito exorcizarlo, a ver si como en Hablar por Hablar a alguien más le ocurre. Situación: te presentan a una persona que te habían presentado como hace cuatro años y que jamás has vuelto a ver. Tú sabes quién es perfectamente, pero crees que es imposible que se acuerde de ti porque esta persona conoce como a otros mil millones de individuos en situaciones parecidas. Así que cuando quien os presenta inquiere con un "¿os conoceis?" tú te apresuras a decir "no" porque no quieres poner a esa persona en la comprometida situación de tener que acordarse de ti.
Hasta aquí la reacción más o menos normal teniendo en cuenta una personalidad membrillo como la mía.
Pero...¿y qué ocurre cuando tu ya has dicho que "no" para tu sopresa la otra responde con un "sí"?. Cualquier sujeto cuya personalidad no provenga de un arbusto con el que se hagan mermeladas lo arreglaría con un "ah, pensé que no te acordarías". Pero yo, haciendo honor al amarillo fruto con el que se acompaña el queso (en un postre, el queso con membrillo, que a mi me parece un desperdicio, habiendo tantas cosas ricas de colores y con química por el mundo adelante) me da corte verme pillado en mi mentirijilla, así que redundo en la trola: "no, no nos conocemos".
Bueno, a partir de aqui se da un juego de insistencias ("que sí, tomamos un cafe en tal y con cual", "pues no me acuerdo", "que sí", "que no") en el que cada palabra mía es un paso más en el cenagal en el que me hundo cuan movedizas arenas, hasta que en un patético intento de apagar el rojo fuego de mi tez acabo por hacer como que medio caigo, justo en el momento en que la otra persona ya concluye de lleno que soy un engreído retrasado mental.
Yo no sé cómo explicar que son cosas de la timidez y no del engreimiento, y son las típicas situaciones que se me pegan a la chepa como un calamar de esos de Alien y que recordaré siempre con ganas de estampar mi cabeza en un yunque. Y no sé por qué me dan tanto coraje, cona.
Sigamos: He cerrado el trato para pinchar dos fines de semana al mes en un nuevo pub (paf) de Natal. Aunque me da un poco de mieditor, que es que yo creo que 1- No estoy en edad y 2- es un poco pringue, creo. Es decir, si yo fuera a Natal un fin de semana y viese en mi posición a un fulano cualquiera pensaría "buah, un pringao". Y además, me da miedo total el tipo de local que va a ser. Cuando fui a cenar con los responsables comprobé con horror que la mitad usaban transparencias, y que estaban buscando camareros cachas que entiendan, que la cuota de heteros la tenía más que cubierta. Sí, eso fue lo que pensé yo: Jesús María, Alicate, dónde te has metido. Menos mal que no me han dicho que quieren petardeces, porque por ahi no paso. Yo haré lo que pueda aunque me temo que tendré que recurrir a este marasmo ochentero que nos asola desde rato ha, pero que a Natal aún no se ha ni avecinado para jolgorrio de Telecinco y su nueva y espantosísima serie con José Coronado a la cabeza (de sutil nombre: "Los Ochenta").
Por otro lado me toco mis partes del placer con la posibilidad de colar de cuando en vez tonadas como "Drop the pressure" de Mylo, que es y ha sido el musicón total del verano. Y que reza:
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers, Motherfuckers...
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure,
Motherfuckers Gonna Drop The Pressure
Y hay que ver cómo se ha puesto el servicio: estos días me pregunto si hemos llegado o sobrepasado el nivel de mierda de aquella legendaria Tele 5 de tal y tal. Después de reflexionar creo que entonces estábamos peor, porque a mi los colorinchis de Mamma chicho me atacaban a la fibra, mientras que este festival de descerrojamiento humano al menos me parece más verdad. Y he de reconocerlo: me encanta que crujan a Fran Rivera, a la Pantoja, porque son seres siniestros y males de la humanidad que se creen de verdad que la gente les quiere un potosí.
Otra cosa es que en realidad la tele se haya puesto superaburrida, que yo que soy capaz de tragar carros y carretas por las tardes tengo que apagarla porque me has-tío, todo el santo rato lo mismo en una increíble espiral antropófaga.
Claro que como usted también es chico/a list/a (ay, qué esfuerzo esto de la dualidad de géneros) seguro que se ha descuajeringado como yo con Homo Zaping. Un clásico ya para los niños y niñas de hoy. Mis favoritos son la de estrenos de Cartelera of course (premio gordo para cuando anunciando la de Mel Gibson dijo que no llevaba un crucifijo porque no quería desvelar el final), María Teresa campos y Leticia sabater, que cuando vi que se atrevían con su virollismo casi me voy for the leg.
![]() |
Y bueno, ahora a volver a coger el ritmo. No me gusta nada estos tiempos de impasse que preceden a los comienzos de temporada, porque es como vivir en Zona Muerta. Tú tienes que currar, pero Iñaki Gabilondo no. Y eso será fenomenal para Iñaki, pero no para mí.
Llega también el tiempo de hacer un poco de planes, y creer con toda la convicción de la que seas capaz que aquello que no te ocurrió en vacaciones lo hará sin duda en la nueva temporada...sin querer caer en la cuenta de que ERA en vacaciones cuando te tenía que haber ocurrido. Pues no, ahora va a ser después.
Si es que no se contenta el que no quiere.
|