Endorfinas
2004-06-03 @ 00:31
Jarl.
Vengo del gimnasio (que a ver si reengancho de una vez) y por tanto afronto este post bien surtido de feromonas o endorfinas o bilirrubina, o las sustancias esas que uno suelta en plan buen rollo después de haber hecho ejercicio entre amas de casa menopáusicas y aspirantes a Rey Escorpión.
Sin embargo el pasado fin de semana fue el del mal body. No mal rollo ni nada, porque en realidad lo que hice fue disfrutar de algunas experiencias hechas para desufrir.
El viernes pinchamiento. Poner música en un sitio en el que la peña está acostumbrada a petardadas y latinadas varias implica que vas a tener que ser prudente y no soltar todo lo que llevas en tu interior a nivel pincha. Así que, como cuando uno está enamorado, sufre por las ausencias (!!!, algún día os haré justicia) e intenta aguantar el tipo. La cosa tuvo un éxito razonable que yo medí por un estupendo mozo que me vino a pedir, en fin, los Doors. Le dije que no los tenía y ante su hermosa sonrisa le mentí cuando le aseguré que de lo contrario los hubiese puesto, a lo que me respondió que daba igual, que muchas gracias, muchas gracias, cuánta y cuán bella amabilidad.
También me pidieron por este orden Anastasia, CC Catch y/o Modern Talking y la canción esa de los rumanos que a ver si te enrollas.
Por supuesto, no me enrollé.
Lo que sí es que me cogí una cogorza de campeonato, con las coñas del drinkin por la visera. Me recuerdo pensando: ¿qué coño hago yo aquí?...anda, si estoy pinchando...¿y ahora qué viene?.
Y claro, cuando llegué a casa después de haber escuchado en boca de un camarero con problemas de desnutrición "si este chico es gay yo me lo quedo, perras", me adelanté al efecto helicóptero (elicótero, que digo yo) y fue entonces cuando oh sí pude echar todo lo que llevaba dentro. Pero todo todo. Y todo. Ay, qué malos son los regurgitamientos de los gómitos.
Y el resto del fin de semana, en vez de tomarme una manzanilla (qué linda palabra "manzanilla"...claro que adopta connotaciones laxantes si la pensamos en El Rocío, ese lugar al respecto del que uno se tiene que morder la lengua para no reivindicar la limpieza étnica o de higiene en general) pues nos pimplamos en la nunca suficientemente celebrada sede social (piso de natal en el que viven parte de mis amigos solteros y habilitada con múltiples artefactos audiovisuales...¡cuánto paréntesis!) películas como "Capturing the Friedmans", "La casa de los mil muertos", otra de Sigourney Weaver que iba también sobre lo que es el maltrato hasta que nos fuimos al cine para culminar con la madre de todas las desgracias, es que no me acuerdo del título... la peli esta de que se acaba del mundo con sus maremotos y glaciaciones y huracanes y sus de todo.
Yo en el cine soy muy pailán (bueno, ¿dónde no?) y disfruto siempre que me ofrezcan algo extraordinario, bien de por dentro...o de por fuera como en este caso. Ver todo ese ruido junto y esos coches llevados por el maremoto (que el tema tsunami como el de los calamares gigantes a mi me fascina muy muy especialmente) hizo que diese la pesadilla por bien empleada, ea.
Tengo que hacer unas acotación musicales on line, al albur de este cable mío que tantas alegrías me da conectado ahí al bafle: 1- acabo de comprobar que la VH1 ha cambiado de logo y de cortinillas y de grafismo en general. 2- Acaban de poner un vídeo de Jeff Buckley bastante chusco en el que sale una japonesa misteriosa en un aeropuerto o algo así. 3- Confesar mi amor por el finado. 4- Acaban de poner un vídeo rociero de Migala en la MTV, en el que por fortuna no he tenido que pensar si me sigue dando igual o no que los grupos españoles canten en inglés (ya NO me da igual, voto a bríos), porque la canción era instrumental y porque me ha gustado que jueguen hasta en imágenes con el sonido pasodoble que en su momento también utilizaron Manta Ray o Come.
Qué cosas digo, miña madriña.
Este fin de semana dudo entre viajar a Oporto con mis coleguis o quedarme en City Town para torrarme vuelta y vuelta. Las dos expectativas tienen exactamente el mismo volumen de pros y contras. Que es que a todo le tengo que dar vueltas, joer.
En fin, después del resto pues nada, normal. No news no son necesariamente good news, pero menos da Adela Cantalapiedra (¿qué será de esta señora?).
Aquí sigo yo, con mis feromonas.