Flatrón
2004-05-27 @ 00:49
Las canciones, ellas, florecen en primavera, y hacen shriijuuuuuuuu encima de nuestras cabezas como el efecto ese que suena en medio del -efectivamente- maravilloso single de Morrisey. Que es que el otro día vi el vídeo de madrugada en casa de mis padres y me tuve que sentar de culo, porque aunque es así sencillito con young and old americans muy bien vestidos a su alrededor me pareció todo como muy...eso, la palabra es: pertinente.
Qué bien la épica en nuestros corazones, que a veces parece que van a explotar como centellas.
Pero no.
Todo este tiempo he estado intentando escapar de un zumbido que tengo aposentado en mi mente personal. Es una cosa muy molesta y muy de hijo de la tecnología del siglo XXI, y me preocupa. Escucho todo el rato un pitido como ultrasónico, es ese sonido apenas perceptible que comienza cuando enciendes el televisor...Pues alguien ha encendido la tele de mi cabeza hace días y no se ha molestado en apagarla.Me pregunto, desde esta isla mía de mi mismidad, si estaré viviendo mi Show de Truman particular, eso sí, con un deficientísimo equipo técnico formado en Canal 7.
Tan mosca estoy con el pitido de marras que hasta hice devolver la tele gigante que me había comprado hace días, seguro como estaba de que era culpa de las colosales ondas hertzianas introduciéndose rollo maremoto en mi celebro todo el rato, entrándome por los ojos como Carlos Felipe, Príncipe de Suecia.
Ya, es de coña lo mío. Me compro el pack tele + dvd como un chollo, pero me da el virus este (yo creo que debe ser de la tensión o algo...¿algún médico en la sala?) y paso la vergüenza de hacer que vuelvan los mozos de carga a subir a pata cuatro pisos cuatro para que se la vuelvan a llevar. Debieron haberse cagado en mis muelas y en mis encías. Que ustedes no me conocen bien, pero yo para lo que es reclamar, protestar o devolver cualquier cosa ejerciendo mis derechos de consumidor tiene que ser tela jevi la cosa.
Bueno, y a ver si os habeis pensado que me he quedao sin tele. Y un cojón de mico. En realidad la he cambiado por otra con menos pulgadas del ala, mucho más adecuada para mi hogar que es el vuestro, y con una cosa que se llama Flatrón que yo ya uso para todo, en especial para que te den por el flatrón, chaval.
Pero oh, el pitido sigue aquí. Y es supermolesto porque me despierto con él cuando yo en realidad quería despertame con alguien que me caliente las tostadas que no tomo, porque yo soy de cereales.
Bueno, le doy unos días al zumbido y como no se esfume como mi sueldo en tres días tendré que recurrir a medidas drásticas, y me haré una lobotomía. Caffarel, manos quietas que La Primera tal como está puede aún hacerme un servicio.
Si tengo que opinar de la boda (que no tengo, pero me sale del flatrón) yo voto a:
- Naruhito. Que es que no me puede caer mejor este señor del sol naciente, que es que lo veía el otro día ahí andando todo majo y poniendo una cara de buena persona que no puede con ella, pobre él compungido por Masako, que la deben de tener depre y abucharada en una de esas habitaciones /caja de cerillas que se gastan los nipones malos, que alguno habrá.
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- Laura Ponte. Qué chavala. Es ahora donde yo cuento que la conocí hace años porque resulta que ella era la novia del primo de un amigo mío de Natal, y siempre venía a pasar las nocheviejas a la ciudad que me vio nacer. Es ahora cuando os digo que el novio que tenía era más feo que violar a un padre (y no digamos ya a un abuelo)...era gordo, con nariz de borracho y calvo, y eso que sólo debía tener 20 años. Un espanto. A ella no la conocía nadie, menos yo porque la había visto en los Ragazza de mis hermanas presentándose al concurso de Chica Rapazza junto con una feísima y cejijunta y no operada Eugenia silva, que ésta parecía una gitana con todos mis respetos para la etnia de Farruquito. Y ahí la tienes, a merecer con Beltrán, el hijo de la simpática porrera Pilar, infanta de España. Estilazo.
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- Los pelos de Carolina al entrar en la iglesia después de haber tenido tangana con el chuzas de Hannover. Pero qué risa y qué papelón y qué momentos más divertidos nos prestan estos nobles a nosotros, vulgo populacho.
Habría muchas más cosas: la abuela rockera, la pitiminí que posaba todo el rato encantada junto a la abuela Menchu...¡Arturo Pérez Reverte mamoneando, él!. Y que yo, republicano hasta las trancas, cuanto más se meten con Letizia mejor me cae. Y subiendo.
Estos días estoy out. No hablo con nadie, ni me comunico ni de ná. Yo creo que de tanto perder práctica en las interrelaciones personales se me ha ido la mano y ahora no hay vuelta atrás. Se me ha olvidao. ¿Y ahora qué hago?
Por de pronto no sé si será buena terapia lo del viernes. Es que este viernes pincho en una "fiesta" en Natal, de la que no revelaré su leit motiv porque me podría morir de un ataque de rubor y vergüenza propia y ajena.
Pero qué más da. Eso sí, dado la idiosincrasia del local me temo que no podré poner las 2 canciones que más me molaría a mi escuchar de noche sea cual fuese el ambiente: Buffalo Stance de Neneh Cherry y Roots bloody roots de Sepultura.
Bueno, a ver qué pasa. Mañana pongo más fotos.
No es que esté mal yo, pero no estoy bien, no.
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