Tengan cuidado ahí fuera
2004-04-13 @ 11:52
Me acabo de dar cuenta de que he sido víctima del síndrome de la Tensión Sexual No Resuelta. Sí, debía de ser eso, porque la tensión contenida (que era mucha...como un dolor de huevos, pero en el pecho) se ha medio esfumado. No pregunten cómo pero claro, pónganse en lo peor (emoticón).
He estado todo el rato pensando en cómo iba a contar mi estancia en Oporto. Y, maldita sea, creo que no sería justo poner sólo el acento en esos momentos en los que uno piensa: "oh, va a ser tan patético contar esto es mi diario"...o "por fin se conocerá la auténtica caverna donde habita Alicate y su cola entre las piernas". No.
No porque la compañía, mientras la hubo, fue estupenda. Ahí estaba yo todo escopeto entre E y S por un lado y L y D por el otro, paseando en los taxis y cenando en un sitio finolis de paradójico nombre: churrasquería do peixe, al salir del cual nos sentimos rockstars porque nos llevaban en furgoneta al hotel, con chófer de pajarita incluído, yeah.
Lo mejor fue vernos en plena puesta de sol compartiendo una francesinha (un sandwich con muchos productos) a la ribeira del río ese que era, espacio bien fermoso.
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Yo sabía que la expedición A partiría hacia Lisboa el viernes por la tarde, pero yo ya me había hecho a la idea de quedarme en Porto hasta el domingo y no acompañarlos. Sabía, sí, que eso significaría quedarme en la única compañía de la unipersonal expedición Z (servidor), que es que se me mete algo en la cabeza y no vaya a ser que improvise o algo, vaya.
Así que el jueves medio mentí a la expedición A cuando les dije que quedaría al día siguiente con unos amigos de Natal, sabiendo que en realidad me iba a dar perezas miles. Claro que antes quedaba la noche. A noite.
Encontramos un sitio medio chulo que era sin duda como la vanguardia del lugar, y donde como dijo E llevaban un año justito justito de retraso a nivel de hits (Rapture, Radio 4, etc). También fuimos a otros como a cierta deshora, y bueno, estábamos nosotros con nosotros mismos y nuestros celebros, que siempre está fetén.
El dato importante lo encontramos en la discoteque. Una discoteque en la que yo ya llevaba como...bueno, no quiero ni recordar el pedal que llevaba yo encima, pero era de una dimensión tal que al primero que me hizo medio chiste se me le planté ahí mismo con un par y cuánta puta y yo qué viejo.
Pero amiguitos, aquello no iba a ser fácil, no.
No fue fácil, sino que fue dificilísimo, diríamos imposible: fui a topar con el capullo más raro y divertido del far WEST. Yo no soy el destripador de Boston ni mucho menos, y tengo el arrojo de una guindilla en almíbar, pero se me metió entre ceja y ceja que aquel fulano desafiante, con pinta de alumno de INEF de expediente académico pésimo, se iba a enterar de lo que valía un pe(i)ne. El caso es que era el él que calentaba cosa fina (tengo pruebas) y después a la hora de la verdad se me hacía el avión. Todo en medio de una conversación divertida, de tira y afloja, jugando a la esgrima. Touché.
¿Y no venía y me daba picos?...que yo no quiero picos, ¡yo quiero excavadoras!
Ejem.
El caso es que fue divertido, no me pregunten por qué.
Aunque al final acabé hasta los jueguecitos de los ídems y me dije que al carajo. Un amigo suyo amabilísimo y pequeñín me llevó a casa no sin antes advertirme todo majo que él era unha boa persoa, que non me ía facer nada, nin roubar nin nada, que el tenía amigos españois. Je, a ver qué me iba a hacer a mí la mincha esa...
A partir de aquí, al día siguiente, la oscuridad. Que me dio el tembleque. Y es que me vi terminal perdido pasándome un viernes en horizontal con la cabeza echando chispas, mientras fuera bullía un día de vacaciones soleadas que tiré por el terraplén de las resacas asesinas. Y eso que por la noche había quedado con mi sparring, pero el letargo pudo más, oh piltrafa humana...
.........
Por favor, cuando vean por las calles del mundo a un chico -¿un señor?- así como rubio con las manos en los bolsillos, que pone cierto interés pero se nota que está más perdido que Ángela Carrasco en la mesa de Crónicas Marcianas (y no hablamos de geografía, no), con cara de ser de Natal perdido...pues apiádense de él, acérquense y dénle un abrazo o un dátil o algo al pobre...que ese era yo el sábado al mediodía recorriendo as rúas preguntándome qué coño pintaba yo, en mi vida y en general, a solas.
Creo que es mejor no entrar en detalles. Sólo que esa puñetera situación la he vivido como tantas otras veces, creyéndome ingenuamente invulnerable y siéndolo cada vez menos. Les habla quien por ejemplo fue a dos FIB completamente solo llegando a intercambiar no más de cuatro palabras entre los dos. Le chic le freak. Ya lo he dicho, ea.
Y el sábado, bebiendo vino en casa de mi amigo mientras escuchaba en el dvd una selección de jits rayantes, me dije: nunca máis, que ya no estoy yo para estos glober troters.
En fin, que menos mal que aquel vino que debía llevar abierto seis estaciones se me subió a la cabeza y me decidí a callejear el saturday night. Me lo pasé muy bien conmigo mismo haciendo el shoegazer con los éxitos de hace un año de calendario, tanto que de repente sin saber cómo me vi de nuevo enfrentado, face to face, con nuestro misterioso contrincante de hace dos noches. Claro que en esta ocasión la estrategia era otra, y el que se iba a hacer el estupendo era servidor.
Funcionó, a medias, porque mi bajón era más que una pose y se apiadó de mí y hasta me pidió el teléfono, que le di sin advertirle que por mucho que me llamase al día siguiente nadie contestaría, porque sin roaming he nacido y sin roaming viviré. La breve despedida fue ingeniosa, puñetera y divertida, de media sonrisa. Pero de Misterios sin Resolver (de ahí lo de la T-S-N-R de la primera línea).
Será capullo.
¿Me vengaré?
El domingo, ya en el coche, mientras me peleaba con el mapa intentando averiguar si iba a acabar en Badajoz o en las Azores, pensaba que si alguien me pregunta iba a resolver mi estancia en Lusitania con los breves lugares comunes del muito bonito, y que a ver a quién carajo le importaba mis cuitas conmigo mismo a la luz de los candiles. Y así he hecho.
Ya ven qué cosas tiene el turismo.
Así que todo esto, háganme el favor, que quede entre nosotros.
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