Veo Vivos
2003-10-14 @ 00:41
Yo, a veces, veo VIVOS.
Porque mientras ese estupendo niño de plástico que es Haley Joel Osment (el del sexto sentido y no olvidemos de la ma-ra-vi-ll-osa Inteligencia Artificial) veía fiambres colgados como butelos a punto de ahumarse (si no saben lo que es el butelo no saben lo que se pierden) yo no. Yo, directamente, me invento a personas vivitas y coleando.
Y lo que es peor, sin querer.
Yo esto ya me lo venía sospechando desde hace algún tiempo, porque me ocurre que hay personas que yo creía que existían pero al final resulta de que no. Sin ir más lejos, el otro día, mientras en mi pueblo caía la madrugada después de celebrar la fiesta del octopussy á feira, una conocida me trajo del brazo a un tipo todo lleno de rizos ensortijados, valga la rebuznancia. Y gritó nada sibilina:
- Hala, conoceos!
En los pueblos lo de "conocerse" es una cosa así como muy animal. Dícese de las aproximaciones entre semovientes con fines...ejem...recreativos. Cuando se azuza a una bestia para que haga eso que Britney ya ha probado al menos una vez (hasta Anita Aznar lo ha hecho, y su fruto es la evidencia de que nunca se acabará del todo con la peste bubónica) se le dice: "¡conoce, conoce!". Y yo, como soy muy de pueblo, me lo tomé por el lado de sacar el bicho que llevo dentro, pero de guay.
Bueno, muy guay muy guay tampoco, porque entre que la situación era un poco absurda y que yo ya era carne de Betty Ford, gañí y en seguida me dejé arrastrar fascinado por una china parapetada tras todos los gadgets lumínicos posibles, en plan guirnalda humana. La china me tocaba el hombro y decía: "tus amigos complal, complal, complal tú también". Y efectivamente, tras ella estaba todos mis amigos pertrechados de espadas, pendientes, collares, pistolas y de todos los adminículos centelleantes posibles. Yo le eché un ojo a un colgante que parpadeaba cegador, de color azul, y acerté a preguntarle:
- ¿Cuánto?
- Dos. Dos eulos.
Me pareció megabarato, porque el colgarejo tiene como incrustaciones en plata de la que caga el moro, y yo le hubiese echado seis euros, o siete. Además, odio regatear y mucho menos a la pobre china que se buscaba la vida en aquel pub, que le debía parecer el equivalente chino a sodoma y gomorra. Lo malo es que, vaya, sólo me quedaba un euro vivo. Muy resuelta, la china me cogió el euro y me entregó la luz azul que aún dos días después parpadea inagotable, símbolo del próximo amanecer rojo, en plan china duracell.
Y cuando comprobé que golden rizos se había esfumado me despreocupé, porque había descubierto el increíble efecto del colgante sobre el escote de la mujer, porque con aquella fría luz azul las hacía parecer a todas biónicas, afroditas, yocastas.
Fue a la noche siguiente cuando comprendí que algo raro me está pasando. Cuando volví a ver a mi amiga de afán "introductorio" (en este caso por favor acepción sajona, de "introducing") yo le pregunté como quien no quiere la cosa que si esta noche aparecería el amiguito de la noche anterior. Y ella me dijo que de qué hablaba, que ayer no me había presentado a nadie y que no conocía a nadie con rizos golden graham, que de ser así se lo hubiese quedado para ella, prenda. Conclusión: me lo he inventado. Fijo. Y lo peor es que no es la primera vez que me pasa algo así. Ugh, creo que estoy gagá.
Y es ahora cuando me pregunto a cuántas personas me he inventado, quién es real y quién no. He empezado por escudriñar la agenda de mi móvil, y como antes era de D (que sí está en el top five de mi lista de personas existentes) hay nombres que me suenan, cuyas biografías intuyo, pero de los que dudo su veracidad en plan existencia (¿Ch, T, T, M?...). Hay algunos que he borrado directamente, convencido de la engañifa. Y después...al ver vacías todas las casillas de los comentarios aquí abajo...me pregunto si mis recuerdos me engañan, si habré sido yo, que en plan genio maligno me los había inventado TODOS. Sería terrible, infausto, injusto, pero los hechos son coñones y quizás tenga que aprender a vivir con ello.
Jesusito de mi vida, porfaplis, que no sea yo.
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