Pajote mental

2003-10-01 @ 11:45

A ver.

Todos estos días he estado pensando qué hacerrr con este diari-o. A veces me acerco de puntillas al portátil presto a acariciarle el lomo, por si lo cojo despistado...pero enseguida me siento un poco padre de adolescente terrorista.
Ya no lo (me) reconozco.

Es como si después de todo este tiempo la criatura hubiese dado el estirón y se hubiese revuelto contra la mano que le da de comer, llamándome viejo cabrón, como si me hubiese salido un hijo bakala carne de mi carne y a la vez carne de Diario de Patricia (Gaztañaga).

Así, me debato entre chicha o limoná. Puedo optar por enfrentarme al mundo ex-tupendo, valentino, pecholobo...o limitarme a describir asépticos telegramas en idioma de signos tacón-punta-tacón, con el carisma de un Urdaci de quinta.

Y es que, ugh, ¿Qué hago?...¿Torno en Norma Duval diciendo que no hablo de mi vida privada después de haber sido puta y vedette en un mismo cuerpo?. Yo no tengo a nadie que me aconseje y tutele con la misma rectitud, orden y criterio que el padre de Yola -y no menos tío de Prado- Berrocal. Él sabría qué hacer, me aconsejaría taparme mis vergüenzas, ponerme trajes de noche de fiesta, no chupar pollas en autobuses ajenos. Sin embargo, algo me dice que por mucho que respete su florido verbo, lo desobedecería y seguiría enseñándolo todo, hinchando mi anatomía, vistiendo como una furcia rematada.

Como diría Lola Flowers: ¿Cómo me las maravillaría yo?

Voy a dar muuuucho la torra con este tema, amiguitos conocidos y (visto lo visto) por conocer. Veamos qué ocurre.

¿Hay alguien ahí?

Retomemos el pulso. (Fl)ashes to (Fl)ashes.

Pues he tenido mucho trabajo, como Missy Elliot. Ya ha pasado lo peor. Y me estrujo las meninges para recordar en todo este tiempo qué cosas dignas de ser contadas son dignas de ser recordadas. Porque hay algunas que mejor olvidar. Ja. Una vez más la realidad es coñona y demuestra cómo si haces el canelo canelo te quedas. Las películas son mentira, pero nada grave ofcurs.

Estos días han estado comandados por las....las lesbianas.

(Mesplico: Hay ciertas palabras que para un provinciano como yo son tan exóticas como maracuyá o tocólogo. Son palabras que debidamente -bueno, indebidamente- pronunciadas suenan arrastradas, sórdidas, de mojigaterío sesentil, indudablemente pecaminosas y sugerentes: la divorciada, el de Badajoz, la....la lesbiana)

Pues dos lesbianas han comandado mi público interés.
Mujer contra mujer:

La lesbiana mala. Y no, no estamos hablando de la Pantoja matapollos, ni de la perra Mila y su voz de cazalla (gracias, Mila, gracias), ni siquiera de Rapael. Estamos hablando de un ser al que por fin la historia cubre del herpes que se merece. El fantasma de Encanna Sánchez, un ser filogolpista y hediondo, al que toda el agua imantada del mundo no pudo salvar de la parca, se revuelve en su tumba. Me pregunto cuántas veces ha entrado ese fantasma iracundo en el cuerpo de Melania en la casa marbellí, para abusar de la pobre hija de Tippi, enloquecerla (más) y así contribiuir a una de las peores pesadillas modernas: el peinado de Anchonio.

La lesbiana buena. Desde que el fiscal en el informe sobre Loli Vázquez hizo hincapié en su culpabilidad amparándose en su carácter "muy gallego" aquella mujer canosa se ganó mis simpatías. Y ver a todos aquellos andaluces soltando espumarajos por la boca contra la muy british Dolores (otro punto Loli, otro punto) creó en mi un sentimiento de sincero afecto. "Esta es una lesbiana mala", debió pensar el asesino con nombre de hamburguesa Toniking, "así que no canto y de paso descerrajo a otra pobre emigrante suiza". Pero Toni estaba equivocado, porque Loli además de lesbiana buena se apellidaba Mosquera, que es así como Piñeiro o Pereira, un apellido con el que colmar de gloria de galicia para el mundo.

Y cómo vibré con aquella rueda de prensa de la gran Loli el otro viernes por la tarde, me henchí de lesbiano y galaico orgullo viendo a aquella mujer defendiéndose de aquellos sarnosos con collar de periodista, que aún tenían los santos cojones de endilgarle una amistad con Toniking, el gatillo humano.

Me declaro megafan de Loli, que da gusto ahora verla con el pelo naranja, sonriendo en sus vestidos floreados, legitimando en silencio un plan Ibarretxe que nos separe de la perra, sucia, injusta España.

Más:

Últimamente me cojo unas chuzas asesinas. Últimamente mis amigos y yo nos preguntamos cuándo acabará esto. A colación del reportaje del otro día en el EPS respiramos aliviados al saber que nuestra juventú se iba a estirar como un Chewin hasta los 35. Eso sí, puteados pero guay, mola, chachi. Espero que esta prórroga que nos concede el colorín de Polanco sirva para atenuar esta urgencia nuestra en agotar las reservas de whisky de occidente. Porque no es normal. Que yo recuerde (porque yo, ojito, controlo) en estos días en los que ingiero hasta el agua de los floreros recuerdo haberme rebozado por el suelo con tres personas encima en plena calle, recuerdo haber morreado a una hembra (sí, las vocales están bien puestas, no he dicho "hombre"), recuerdo... Me pregunto si es este el giro que deben tomar los acontecimientos.

Y este crescendo on the rocks se vio coronado el pasado fin de semana por partida doble. Y la cita era en Madri-t. Al contrario que las aguas de Moisés que se separaron a su paso, yo uní en un fin de semana y a mi paso el güisky con la ginebra, el norte con el sur, el pasado con el urgente, speedico futuro.

Y es que, después de mucho tiempo, el viernes noche de repente sin comerlo pero sí bebiéndolo, me vi haciendo el canelo en el Barbarello. Mientras berreaba Wendy James allí estaban las personas. Había muchas y muy distintas, algunas reales de la real realidad y otras reales de detrás de las teclas...entre estas últimas recuerdo haber oteado a Cova, a la que mi pudor (por muy beodo que éste fuese) me impidió asaltarla. Sí asalté a Patispsycho,armado de valor, por fin, y...y que yo recuerde poco asalto más, porque en lo que enseguidita me pareció nos deslizamos por las aguas subterráneas del after matamentes.

Del resto, poca mente personal quedaba al día siguiente para enfrentar la fiesta de doctorado de M, que era el principal motivo de nuestra visita a la villa del oso y el madroño (que rima con....). Pero ná, nos armamos de valor y solazamos a todos aquellos pijos contra el ataque del disc jockey asesino, un fulano execrable que quería ahogarnos en housiki, tan chungo como una Paz Vega arremangada, que no se puede ser más petardo. ¿A que sí, D?.

¿Y no querían caldo?. Pues tacita a tacita este fin de semana vuelvo a Madri-t, en plan observador de la ONU.

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