Agujeros nigros
2003-09-09 @ 00:04
Bueno, a ver por dónde empiezo.
Estos días tengo mucho trabajo, y me afano por rescatar de los supermercados la fruta de hueso que todavía no ha perecido criogenizada, que qué manía tiene El Capitalismo de mantener con vida aparente los productos fuera de temporada, metiéndola en congeladores y la sacan ahora y nos la dan con queso, pero en fruta. Es que a los frutos se les pone el corazón así como mustio, y eso no es bueno, todos pareciendo los Tom Cruise de los vegetales: hermosos por fuera pero podridos por dentro.
Ya saben, la consigna es "no reanimar".
Y además a veces me sorprendo a mí mismo a pie de pelotón fruteril, solo y aplicado en el testeo de las distintas piezas. Y me paro y giro la cabeza, sospechando que alguien espía al señor que seré dentro de veinte, treinta años, seleccionando ciruelas y melocotones con la astuta (y claro, solitaria) pericia de los detectives de las novelas de P.D. James que he leído este verano.
Aunque ya no sé qué será de mi entonces. Es que se me olvidan las cosas. Últimamente me he dado cuenta de que hay nombres y cosas que deberían estar ahí y de repente...no están. En su lugar se han instalado agujeros color ceniza sobre los que soy incapaz de mantener una mínima atención, porque me marean. Yo, que siempre he sido tan bueno en recordar cosas (Cesc Forteça, Glenn Branca, treasure chest...) me veo diciendo ante un recuerdo desparecido en combate: ya te pillaré, capullo. Pero no.
Bueno, quizás esto se haya debido a los años que me he pasado con los ojos equivocados, afectando a la mente con todo el morro. El otro día el señor oculista me dijo que ya me valía, que desde la última revisión me habían crecido dos dioptrías rubias y gemelas, como las niñas de Miranda, y que yo he bautizado Miopía y Astigmatismo. Una pocholada.
Quizás ahora, con mis nuevas gafas de pasta contra todo pronóstico marca Trucci con G, la cosa se vaya corrigiendo. Quizás ahora hasta empiece a recordar cosas que incluso puede que no hayan pasado en realidad. Eso es lo que se me vino al queso gruyere de mi cabeza el otro día, cuando mientras balbuceaba una excusa chafardera al estupendo mocetón que había venido a traer su currículum yo me preguntaba que de qué coño conocía yo a Ese (Eso son mayúsculas y lo demás son ostias). Bah, otra cosa más a despeñar en el limbo de los...de los...de los...no me acuerdo. Así que lo dejé irse incólume él, vencido yo.
Yo no sé si fue Toni Ford, o el influjo del lujo, o la ciencia oculista, que al día siguiente y ya encuadrado entre patilla y patilla se me vinieron por fin a las mientes mías (y yo creo que también a otras anatómicas partes) de qué conocía yo al Individuo en cuestión. Era ni más ni menos que el Surfeiro con el que en un post anterior protagonicé un after interruptus, que no sé si alguno lo habrá leído, aquel de una noche de gestas deportivas. Pues ese, jaaaarl. Ya, lo flipas, mira que no acordarme...bueno, lo mismo que él conmigo, qué pasa, a ver si va a tener uno que acordarse de todo.
Lo malo es que ahora ya no olvidarme podré, porque tengo aquí mismo el fehaciente documento de su existencia, dos papeles en los que relata su formación reglada y sin reglar, de la que no me resisto a narrarles literalmente sus aficiones (cojan hipo): "cine, teatro, música, historia y deportes (fútbol, baloncesto y surf)"
Ya, que lo flipas (2ª parte).
Ejem.
Me recompongo el hato, porque en realidad ya no sé si debería contar estas cosas. Ni estas cosas ni otras. Mimundo blog ha vivido una crisis de proporciones danieldaylewisianas, que no sé si debería más bien dedicarme a remendar zapatos. Cuando creé este blog fue con la firme convicción de que me iba a hacer el papichulo sin red, sin ambajes ni condiciones, amparado chiquilicuatre en el anonimato de mis cosas porque sí. Esa iba a ser la única forma de ser sincero...es decir, tramposo. Pues bien, ahora alguien que me conoce más que bien en mi real vida puede poner ojos (y gafas) a este Bowie de aquí a la izquierda, flaco como él solo pero al que yo he venido alimentando secretamente para que no desfallezca, Imán mediante. Algunos ya conocen la historia...y...y bueno...¿he ganado un lector, no?
Y ahora es todo un poco...distinto. Me pregunto qué pasará ahora, cuando casi había decidido echar la verja foreveranever. Pero ha sido el último post de Jordan77 (¡ya no es el último, viva la actualización!) el que me ha traído hoy aqui. Jordan, padre Coraje. Y los que vengan.
Vaya, una academia de codiciosos niños gais.
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