Efervescente

2003-07-03 @ 10:02

Este fin de semana he concluido que el verano se presenta...interesante, sí. Y local. Esta ciudad se pone efervescente y creo que deberé seguirle el ritmo. Ya el viernes cuando fui a cenar con G nos pareció guay todo el barullo que se ve nada más atravesar el portal, y que aparezcan ante nuestros ojos toda suerte de exóticos guiris y pícaras dulcineas, regados ellos en tascas, bares y Macdonald´s (pero no Burguer King, ¡aún!..no sé cómo nuestro alcalde puede vivir con tamaña afrenta) a menos de 50 metros a la redonda.

Para celebralo nos dijimos que dios bendiga todos los rincones de esta keli y hale, inauguración al wiskacho glogloglo.
Hacía tiempo que no salía aquí, el suficiente para descubir que gracias a dios nuestro señor por haber borrado de la faz de la tierra la pesadilla funky (léase "funqui") que nos asolaba. No vean ustedes qué perra les había entrado con el puto funqui. Ahora, claro, han descubierto el revival ochenta´s y demás pero en bien, y qué quieren que les diga, lo que en cualquier otro sitio civilizado sería insoportable y pesadillesco, en cierta disco de aquí torna en clásico, celebrable, mítico, como todo lo que sucede a volumen brutal.

Eso sí, ¡un garrafón!.

Pues el tal señor garrafón se pasó la tarde del sábado martilleando mi cabeza, mientras terminaba de ver los últimos capítulos de "Hermanos de sangre", una entretenida ocupación de los señores Hanks y Spielberg a mayor gloria de la II Guerra Mundial ( y que este mismo verano emitirá la cadena de Berlusconi). Tanto vi que me entró un ánimo así como castrense, marcial, de prietas las filas. Y qué raro me sentí de repente, alentado por un ardor militroncho.
Pero claro, no había caído en la cuenta de que no era la llamada de Primo de Rivera lo que por mis vena latía, sino una inopinada y repentina sensación de que no hay mejor defensa que un buen ataque, dispara primero y pregunta después, y los uniformes en general. Caí en la cuenta cuando E me llamó que me fuese para allí y así veíamos algo de "el orgullo", que a ver qué carajo iba a hacer yo solo en casa. Cuan aguerrido legionario me apreté las cinchas, calé bayoneta y caralsol con la camisa nueva, pretendiendo ser testigo de un desfile con cabra...Cabras vi, si...Yo no sé si debería decir que nuestra misión fue antropológica, que a ver que qué me creo, pero ay. Y mira que uno hasta iba con la mirilla puesta. Pero nada, un horreur. Cuánta gente fea y sin gracia y sin chicha, cuánta junta. Menos J, el ex de E, al que le ha sentado muy estupendamente el quedarse en la estacada. Mejor para él.

Y de repente esta semana este edificio se ha llenado de gentes. Llevo un mes aquí y no había visto alma alguna, pero el lunes, un tropel. Vi por fin a la urraca que al parecer tengo por vecina superior, jroña que jroña y protestanto al pobre operario que agujereaba las paredes de mi baño para que yo estuviese amparado tras la mampara, para que por fin pudiese ver mi propio y extraño reflejo en esas noches de borrachera en las que uno se queda pegado al espejo al llegar a casa, sin saber por qué (o sin querer saberlo, al menos). Malos modos para ser tan vieja, la vieja.

Pues no sólo ella ha salido de detrás de las puertas. De unas pirámides aztecas han salido mis vecinos de escalera, tres mejicanos: dos chicas y un chico (hagan cábalas, señores) de los que no pude saber más nada porque qué manía de poner las mirillas tan oscuras, tan oblongas, tan poco apropiadas al espionaje vecinal.
A estos tres se suman los otros tres que se acaban de instalar justo debajo: un señor, un chico y una chica (hagan más cábalas, ea) que rezo a dios porque sean tolerantes, modernos y lo más importante: ¡sordos!. Porque si no no sé yo cómo van a soportar al bestia decibélico que llevo dentro, al que se despierta con la radio a toda castaña, al que no pone reparo a las pasiones bajas y las canciones altas, al mismo que estos días está más que flipado con las dos piezas más abracadabrantes del nuevo disco de Mogwai, aquellas que centellean y abrasan en crescendo ruidista hasta que eriza mi rubio vello y me deja con las mandíbulas prietas y la carne de gallina. Y esto último no es ninguna metáfora, re-bienvenido a ellos (Mogwai) y bienvenido a mí, ex-chico horchata.

Veo veo Beckham. Y me enrolla su traje azul. Pero ya me enrollan menos sus nuevos adláteres. Y con esto no me refiero al simio mongoloide de Raúl (Hierro, púdrete en tu propia mierda), sino a todos esos señores que lo acompañaban en la presentación madridista: Florentino...¡Fefé!..y todos esos otros de los que desconozco sus nombres pero no sus crímenes. ¿Creen quizás que la belleza del efebo puede limpiar sus miserias?. Sí, lo creen...como también lo cree la multinacional petrolera que patrocinaba la visita de Mr Calzonazos y Mrs Dominatrix al país del sol naciente. Beckham es guapo, ya sería demasiado injusto que fuese también medianamente listo, así que aceptemos este orden-de-las-cosas porque, si no, esto sería un sinvivir.

Ah, tenemos (¡nos tienen!) las canciones: "Let´s get ready to crumble" de The Russian Futurists, otra razón más para las fantásticas sonrisas indolentes.

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